domingo, 25 de enero de 2009

Soneto para vos dormida

xxxx
Nunca te vi dormir, y lo imagino,
tu boca semiabierta, como al descuido,
tu mano laxa, tu pecho erguido,
en paz, tu gesto calmo, casi divino.

Un ángel ya durmiendo sueños de amores,
un mar ya sosegado, ya sin borrasca,
gozando en el descanso, la dicha vasta,
de amar y haber amado nuestras pasiones.

Tu cuerpo recostado, yace de lado,
tu rostro que insinúa una sonrisa,
de labios como flores, de luz pintados.

Y tu soñar sereno, no tiene prisa,
quizás sueñes conmigo, amor amado,
o sueñes con el viento, que ahora es brisa.
xxx
xxx
__________________________________________________________
XXX
Y uno de estos días me dije: ¡Joder! Si Joaquinito aún los escribe ¿Porqué no yo?
xxx
Arte de Todd Peterson: "Morpheus embrace" (crayon, Newport, Minnesota, EEUU).

miércoles, 7 de enero de 2009

Lluvia de sábado


zzzz
Si tan solo sonara el teléfono
y me regalase tu voz,
este sábado no llovería,
lo juro.
Y la mancha del cielorraso
volvería a ser
un paisaje nuestro
o la cama se pondría más chica.
La radio,
seguramente,
pasaría música,
y los relojes,
al fin,
darían las horas
que falten para verte.

Pero no hay llamada.

Y el silencio es muy silencio
y tu distancia más temida
y tu ausencia aire
que invade mis pulmones
y me pinta por dentro
tan gris como la lluvia
de éste sábado atroz.

zzzz
zzzz

lunes, 5 de enero de 2009

Mi primo


Esta poesía fue escrita por mi abuelo al momento de mi nacimiento. Como fue concebida como un regalo para mi prima Liliana, la misma se encuentra relatada desde las sensaciones de ella.
zzz
zzz
Ven, te lo enseño.
Le pusimos Claudio
como quería el abuelo
Amaro.
Entremos descalzas
para no hacerle ruido.
Se asusta de nada,
de la puerta que se abre,
de la sombra de un ala.
No vayas a tocarle
porque suelta el llanto
y moja la mantilla.
Es claro
que si yo le acaricio
respinga el morrito
y, con una sonrisa, llena
de luz y de júbilo
la casa entera.
Yo lo he esperado,
luna tras luna,
treinta y tantas en suma,
como se espera al hermano,
como se espera un regalo
del cielo.
Será marinero.
Mírale los puños
y advierte los ojos azules.
En lugar de rulos
tendrá volcado jopo,
tendrá el mentón saliente
brújula de oro,
de plata una saeta
y de pana el pantalón.
Desafiará las nubes
y pondrá la quilla
hacia el Aquilón.
¿Qué buscas lindo?
Le preguntará una indígena
en las islas Lucayas
y una princesa
del Mar de Bengala
y una niña rubia
del golfo de Botnia.
Busco,
-dirales mi Claudio-
busco la perla más fina,
la perla más pura,
para la prima
que meciera mi cuna
y con un beso en la frente
me ungiera grumete.
zzz
zzz
Maximiliano Amaro López Etchevehere

martes, 9 de diciembre de 2008

Ciento diez palabras


Mi boca alerta
de borrachera en vos:
mujer elíxir.
Ruego esa gota
que colme mi cuenco
y rebase asolador
tu noche en ascuas, o más tarde.

Me anudan sábanas
que ahorcan y devastan,
inundan y salpican,
tu libido absorta
tan líquida y tan tuya
que flota ardiente
sin excusas, o paredes.

Placer sin lentes,
labios de aroma a luz,
un eclipse de pupilas
que acarician tu solsticio
en el que vago y me entrego
cautivo en vos
como indómito, o redento.

No buscaba nada
y me arrasa todo,
escondido entre tus senos
refugio de miedos míos
edén de quimeras.
No te quiero viaje
sino fin de mil trayectos: la llegada.

¿Vuelo o caída?


Como aviones del amor
despegan desde la altura.
Arremolinan el aire,
con su carga de espasmos y vientos.

Acarician nubes,
abrazan el aire
estampados de vidrios y fuselajes,
sus corazones férreos flotan,
y deliran de brisas.

Ventanas aéreas,
visores hartos de ver pastos,
sólo la buscan
en el cualquier color
de su paisaje.

Hélices ardientes que propalan deseo,
con giros interminables
cómo pócima de vida alada
que empieza a despegar.

¿Volar o caer?

Beber tu mar


Ganas agrias de beberte mar
sin que quede gusto a bruma
y no estás aquí
océano de amor,
quizás te traiga la marea.

Espera en fuga


fuga el golpe de tus pies fríos,
contra un hueco convertido en casa,
cuando no hay lunas
que riegan de estrellas nuestra cama.

una fragilidad de etcéteras sin rimas,
derrite la escalera
que sube a borbotones
hasta mis sueños idos.

penetrar tu estufa sin calor,
o asaltar sin ruido tu costado azul,
que sin párrafos de amar
me grita excusas.

mil ojos y tu taza tibia,
espían tu fogón de leche,
a la luz de tu vientre,
que, fatuo, anida mis esperas.

Ciudad oculta


Mis átomos respiran
cuanto monóxido urbano
se encuentre atento,
esperando sin aletear
en cualquier esquina
de la ciudad salvaje.

Percibo el aire, enviciado,
casi líquido y carnal
que invade impávido
lo aún sin daño
y si algo puro queda
todavía, también.

Ya vencidos
rolamos entregados
al destino impúdico,
desvergonzadamente obsceno
de la gangrena cívica
que nos mancha negra.

Con voluntad indigna
de basuras muertas
yazco frente a los ojos
que nada juzgan
y todo compran
a cuotas vencidas.

Mi renuncia tardía
a lo procaz e innoble
antes que me vendan,
o que cambie un beso
de aquellos que un día di,
por un disfraz alquilado.